
Hace un tiempo empecé a leer la Biblia, pero sólo el Nuevo Testamento. Siempre había tenido curiosidad de leer la Biblia, pero no me prendía lo suficiente.
Cuando empecé a leerla -y por eso partí por el Nuevo Testamento- quería saber cómo chucha los mismos weones que habían alabado a Jesús y celebrado su llegada, a la semana después lo querían ver muerto en lugar del peor criminal.
Pa' mi eso era una weá inexplicable. Porque puedo llegar a entender, en determinadas circunstancias, el darle vuelta la espalda a un amigo, a un hermano, hasta al equipo de fútbol. ¡¡¡Pero a Jesús!!! O sea, el weón venía haciendo full milagros, mejorando enfermos y sanando lisiados, predicando puro amor, todos lo reciben como el Hijo de Dios, el Salvador, lo adoran, alucinan con el weón ¡¡¡Y A LA SEMANA LO ESTÁN CAGANDO BRÍGIDO!!! Eso no se entiende con nada.
En la Biblia, las explicaciones al respecto valen callampa:
"Mientras tanto, los sacerdotes y los jefes judíos convencieron al pueblo que pidiera la libertad de Barrabás y la condenación de Jesús", Mateo 27:20.
"Pero ellos incitaron al pueblo para que pidiera la libertad de Barrabás", Marcos 15:11.
Así de simple la weá. Ni una gran maquinación, ni campaña de difamatoria, nada de nada. Lucas tiene una explicación más vaga todavía, y no llegué a la de Juan porque antes vi una película que me recomendó un amigo, o "amigo del blog" (la weá maraca, jajaja), la weá es que la película es tan wena y tiene un mensaje tan potente que por puro compartirla ya tenemos algo de amigos.
Entre otras cosas, la película demuestra que Jesús nunca existió. Al menos no como lo pinta la Biblia. Yo algo cachaba y no me quería convencer, pero aquí te la dejan nítida. Con eso se explica todo: era imposible, era obvio que la gente no se iba a dar vuelta de esa manera, era demasiado, no podíamos ser tan lo peor los seres humanos...
La weá es que Jesús nunca exisitó. Punto.
(¿El que existió fue Horus (en la foto)?)